De tres...

Te miro acostada a mi lado y sonrío, como siempre sonrío al estar con el amor de mi vida, pero esta vez es distinta, estamos tomando aire con dificultad, así como terminamos tu y yo después de hacer el amor por horas, agotados, mojados pero inexplicablemente con una ansiedad que no se apaga, una que solo me obliga a volver a amarte, tanto como el cuerpo resista, porque así son nuestros días libres, no paramos de coger sea la hora que sea o nos encontremos en el sitio que sea, solo aprovechamos y dejamos que la calentura, la excitación y las ganas tengan una salida y siempre terminamos haciéndonos acabar de mil maneras que nos matan de gusto a ambos.

Pero hoy esas miradas que se cruzan son diferentes, quizá el acumulado de días, semanas y meses que hemos hecho el amor a diario nos hace desear agregar eso nuevo de lo que tanto hablamos tu y yo, incluir un extra que nos haga desbordar la calentura junto a alguien mas que sea testigo de nuestra desbocada intensidad por masturbarnos, amarnos y cogernos hasta desfallecer, te miro directo y resulta en un cruce de miradas que me entrega un resultado que sueles darme... es como si leyeras mis pensamientos, apenas salen mis primeras palabras y tu me lo confirmas sin dejarme terminar la pregunta diciéndome: Y si buscamos a la chica para nuestro trío... hoy?

Escucharte con esa mezcla tan particular que tienes de decirme o pedirme las cosas, entre inocencia que derrite y picardía que me excita, solo atino a responderte con una sonrisa para acto seguido, abalanzarme sobre tu cuerpo y re comenzar mi recorrido por tu cuerpo, mis besos te llegan rápidamente a la boca donde me deleito saboreando toda la humedad que de ella proviene, esos sabores mezclados de nuestra sesión anterior con la retomada intensidad de desearte tanto y tanto, mi boca se cae de la tuya hacia ese cuello que me provoca lamerlo y besarlo hasta desahogar la fuerza de mis labios sobre toda su longitud, así comienza lo que no terminara en horas, amarte de nuevo y sin prisas, mujer de mis deseos.

Habiendo perdido la cuenta de las veces que me bañaste el cuerpo entero con tus orgasmos, y mucho menos de cuantas veces convertiste mis gemidos en jadeos desenfrenados, así terminamos de nuevo, frente a frente, con cada vez menos fuerzas pero sintiendo lo que tanto me gusta, que las ganas por ti siguen revoloteando por toda habitación donde me encuentre contigo, y así podríamos seguir la tarde entera, pero la idea de buscar hoy mismo a la mujer que acompañara nuestros orgasmos es lo que nos hace entrar al baño juntos para salir de ahí directo a buscar un cuerpo mas, para incluir en nuestra intimidad.

Me preparo y te veo salir del baño radiante, usas un vestido que apenas pasa tus rodillas, vienes hacia mi para leer la tarjeta que nos dieron, esa donde dice numero telefónico y dirección del sitio donde podremos contactar a la chica que ambos estamos deseando tanto, ahí junto al teléfono me haces notar que no usas ropa interior, lo cual deja a un lado el teléfono para tomarte de la mano y salir hacia la puerta, me preguntas a donde vamos? te respondo que así como estas usaremos la otra parte de la tarjeta, iremos directamente a la dirección que tiene anotada, y tu iras así, con un vestido delgado y sin ropa interior.

El camino no deja de estar cargado de sexo, eso que tanto respiramos tu y yo, eso que tanto nos gusta y que no reparamos en saciarnos sin importar hora o lugar, así que apenas a unas calles de casa, paso mi mano desde la palanca de cambios hasta tu pierna, así como lo he hecho tantas veces cuando hemos terminado masturbándonos en pleno trayecto, comienzo a llevar mis roces cada vez mas dentro de tus muslos, ahí donde tu me haces llegar mas fácil separando tus piernas y subiendo tu vestido, te detengo justo antes de que dejes expuesta tu vagina, quiero masturbarte con la delgada tela que te cubre.

Te miro de reojo un segundo antes de meter mis dedos en tu intimidad, acaricio con delicadeza mientras el auto adquiere velocidad, pero no solo es el auto, mis dedos te buscan ahí donde mas calor se desprende, acaricio con mas fuerza al sentir la excitación que te invade, el morbo es demasiado, ver pasar a la gente a unos pasos de nosotros, los autos que se detienen al lado del nuestro y emparejan su vista con la nuestra, nadie sabría lo que estamos haciendo bajo el cristal, y los que si se imaginan por nuestra postura o nuestras expresiones, solo provocan mas morbo en nosotros haciéndonos acelerar hasta que me entregas toda la humedad de tu acabada en mis dedos, solo así podremos completar el camino sin la ansiedad constante de amarnos.

Llegamos a una casa enorme, una esplendorosa mansión, prácticamente, nos paramos frente a la puerta que se abre antes de que alcancemos a tocar, nos recibe una mujer muy atractiva, saluda y nos pregunta con cortesía que es lo que deseamos, le hablamos mientras entrego la tarjeta que sale de mi bolsillo, ella no necesita saber mas, al ver la tarjeta sabe exactamente porque estamos ahí, o eso suponemos tu y yo ya que la mujer nos hace entrar para guiarnos hacia el interior de la casa, caminamos llenos de adrenalina entre habitaciones y pasillos mientras la mujer hace una pregunta: "Que tipo de chica es la que buscan?"

Tu eres quien eligira a nuestra compañera, eso es algo que acordamos cuando empezamos a fantasear, así que le describes a la mujer exactamente que tienes en mente, "una mujer morena, cabello negro..." ella sonríe pausando tu explicación y nos dice: "lo intuía, usualmente las parejas buscan a una persona que tenga las características opuestas para sus amantes", te miro y sonreímos, sonrisa que ayuda a que nuestra adrenalina se controle un poco, a fin llegamos hasta una habitación enorme, pero mientras reconocemos el sitio a pesar de la luz baja, reconocemos una cama de gran tamaño y bien iluminada frente a nosotros, y sobre ella, una pareja, una mujer morena de cabello negro que esta acompañada por un hombre alto que la espera desnudo.

Nuestra adrenalina se dispara de nuevo, pero esta vez en una mezcla de excitación que nos hace latir nuestros sexos con ansiedad, la mujer que nos guío hasta ahí nos mira y nos dice, "disfruten...", antes de salir y cerrar la puerta dejándonos solos frente a la pareja que ya se toca con un morbo que nos hace sentarnos cerca, pero ya con una excitación que se desborda por segundo, te sientas sobre mis piernas y comenzamos a ver lo que la pareja hace, todo sin si quiera mirarnos. El la toma en sus brazos y la besa apasionadamente despojándola de toda ropa que le queda encima, pero eso es lo único suave que presenciamos.

El se mete entre las piernas de la chica y comienza a sacudirla en un sexo oral fuertísimo, ella arquea sus espalda desde el inicio mostrando que esta siendo penetrada y lamida por una lengua que no le da opción a pensar, los gestos de la chica comienzan a ser sonoros, cosa que nos hace mojar nuestros sexos literalmente, mi verga empieza a crecer a tu espalda y tu vagina a latir haciendo que tus piernas se muevan con esa excitación que tan bien te conozco, no puedo contenerme mucho mas, esa necesidad que tengo de ti el día entero se presenta haciéndome desear mas y mas de esa situación, así que llevo mi mano derecha a tu entrepierna donde te busco la concha sin mas pausas u obstáculos.

Masturbo tu vagina rozando sus labios directamente de tu piel a mis dedos, todo mientras tute abres a mi, y la chica se abre al máximo para dejar pasar a su hombre tanto como desee, se abre tanto que nos deja ver su concha empapada, la humedad le chorrea entre fluidos y la saliva de su amante que no le da tregua lamiendo y moviendo su lengua por toda esa vagina, pero no menos mojada estas tu, de hecho estoy seguro que estas mas mojada que ella, y mis dedos son testigos que se deslizan sin problemas hacia tu interior, la masturbación que te hago es tan profunda que en cada vez que mis dedos salen de ti, salen acompañados de una gran cantidad de fluidos que se derraman por tus piernas y mi mano hacia la silla donde estamos.

Sentirte así de mojada siempre me hace perder el control, lo sabes, por eso ya no te extraña el siguiente movimiento que hago, te levanto apenas de mi cuerpo para sacar mi verga que esta por explotar dentro de mi pantalón, no pasa un momento cuando nos acomodamos de nuevo que llevas tu mano abajo y te haces con mi pene, lo aprietas con ganas para sentir su dureza y sin mas, me masturbas al mismo ritmo que yo a ti, nuestros gemidos ya se unen a los de la chica que por primera vez nos mira de reojo, cruzamos miradas ya sin ningún tipo de nervios, solo calentura de estarnos masturbando frente a una pareja que esta a punto de coger.

El amante de la chica nos da la espalda y gira su cabeza para mirarnos y sonreírnos, se deja caer hasta recostar su espalda en la cama, todo lo hace a propósito, pues así la chica se acomoda frente a el, y así también quedando frente a nosotros. Abre sus piernas pasándolas a cada costado del cuerpo que la espera y se pone al nivel de esa verga parada que palpita por entrar en ella, justo como la mía se muere por entrar en ti y amarte ahí mismo.
En ese mismo momento es como si una sincronía no planeada ocurriera, la chica se posa sobre ese pene mientras tu tomas el mío y lo guías hacia tu vagina, ella se deja caer lentamente y con gracia mientras soy yo quien subo mis caderas hasta hacer contacto, la cabeza de mi verga contra la entrada de tu mojadísima concha.

Las dos vergas empujan hasta perderse en el interior del sexo de su amada, así comenzamos a coger los cuatro al mismo tiempo y frente a frente, ella sube y baja casi al mismo ritmo que tu subes y caes en mi pija bañándola en fluidos y derritiéndome en cada movimiento, para entonces la chica ya no ha dejado de mirarnos un solo segundo y permanece con la mirada clavada en nuestros sexos que se unen penetración tras penetración, lo mismo que hacemos tu y yo que no perdemos detalle como la verga del tipo sale y se vuelve a perder en esa vagina que la devora con una velocidad que hará estallar los orgasmos muy pronto, y de nuevo, como si nos hubiéramos metido al mismo túnel de éxtasis, comenzamos a jadear disfrutando un orgasmo grupal que llena la habitación de jadeos, gritos y respiraciones agitadas.

Quedamos inmóviles por un momento mientras nos miramos entre los cuatro y comenzamos a arreglar nuestras ropas, allí regresa la mujer que nos guío por la casa a preguntarnos que si habíamos decidido si esa chica era la que nosotros buscábamos, con un poco de sorpresa por saber que esa misma chica seria la que nos acompañaría a nuestra intimidad, pero con toda la seguridad por todo lo que había sucedido en ese cuarto solo atinamos a responder: "Si, ella es, la queremos a ella,". Ella nos sonrío como despedida antes de ser escoltados por la mujer a cargo de ese lugar, salimos de la casa habiendo acordado los detalles para lo que sucedería a la noche siguiente, esa fue la fecha elegida, apenas un día después y en nuestra casa.

Nuestra emoción y excitación mas allá de irse, no hizo mas que aumentar, somos una pareja que no puede dejar de tocarse, de provocarse y de amarse hasta hacerse de todo en cada oportunidad que se tiene, lo cual se hizo presente allí mismo, apenas llegar al coche tu y yo ya nos comíamos a besos, besos fuertes, con deseo y lujuria, no lo pensé mas, solo te lleve a la puerta trasera del auto donde me metí detrás tuyo, lo que sucedió ahí fue descontrol en sexo oral, te acosté en el asiento y te hice ver con mi lengua cuan excitado quede por haber cogido frente a esa pareja, mientras tu me demostrabas lo que te calentaba saber que una noche mas y estaríamos realizando nuestra fantasía de estar con otra mujer en la cama. Te hice, te devore, te comí la concha y te masturbe con mis labios y mi lengua hasta hacerte vaciar sobre mi cara entera, allí... en el asiento trasero del coche.

El día siguiente no fue común para nada, cogimos un par de veces en la mañana, como siempre solemos hacer, pero después los nervios comenzaron a inundarnos, nos besábamos y tocábamos llenos de calentura, pero no podíamos hacer mas, era como si estuviéramos acumulando todas las ganas para nuestra visita que no tardaría en llegar mas que unas cuantas horas, el resto de la tarde se fue entre risas nerviosas y besos que nos dejaban mas y mas ansiosos, platicábamos y reforzábamos la idea de que esto era lo que queríamos hacer, y justo cuando lo decíamos, se escucho el timbre de la puerta haciéndonos saltar el corazón envuelto en nervios, fuimos y ambos abrimos la puerta, ahí estaba ella.

Amable saludo y nos tranquilizo un poco con su sonrisa que nos inspiraba confianza, entonces conocimos su nombre, Adriana, la invitamos a tomar algo mientras platicábamos cosas casuales, en la platica, que se fue tornando hacia el sexo a pasos agigantados, empezó a hacernos preguntas del mismo modo que nosotros a ella, le formulábamos una pregunta nueva cuando ella interrumpió... "en su fantasía de un trío, en que parte de la casa se imaginan haciéndolo?", nosotros nos miramos y respondimos "la verdad hacemos en amor en cualquier sitio de la casa... y fuera de ella, no tenemos un sitio especifico", a lo que ella con la seguridad de que lo haríamos dijo "entonces empiecen... aquí".

Los tres nos miramos, tu te sentaste sobre mi en el sillón mas grande del salón, ella se sentó en el individual, abrió sus piernas para comenzar a tocarse mientras nos veía, nuestro beso inicio... y la lujuria se desato...

después de ese punto todo fue sexo, calentura en los sexos de los tres y acciones que no se pensaban, solo se hacían, tu boca se unió a la mía en un beso caliente y húmedo que no dejaba nada a la imaginación de Adriana, todo cuanto hacíamos pasaba claro frente a sus ojos, nuestras lenguas chocando, la mía recorriendo tus labios y nuestras manos jugando sobre nuestras ropas, mismas que tratábamos de eliminar en cada movimiento, la fuerza de nuestras manos se descargo sobre nuestra ropa, mi camisa se abrió en pedazos y tus ropas en trizas dejaban expuestas tus tetas, esto hizo dar el siguiente paso a nuestra invitada que comenzó a despojarse de las telas que la cubrían, nos mostró ese bello cuerpo que ya habíamos visto, pero esta vez era para nosotros nada mas.

Ella fue quien vino detrás de nosotros y termino de desnudarnos por completo, quito mi pantalón y dejo mi verga expuesta, dura y caliente como ya me la tenias, la tomo con una mano y ahí sentí realmente lo que era estar con alguien mas, sentir su mano tomando mi verga mientras yo te lamia el cuello fue excitante hasta morir, lo mismo sentiste tu cuando te hizo ver que había alguien mas rozando tu cuerpo, puso sus manos en tu cintura y deslizo por tus caderas tomándote la tanga y tirando de ella hacia abajo, te puso las manos en la cola para ayudarte a levantar y poder deshacerse de esa ultima prenda, termino por rozarnos tanto como quiso hasta dejarnos desnudos a los tres.

Mas nada se compararía con lo que seguiría, Adriana trajo sus dedos a nuestro caliente beso y jugo con ellos en nuestras bocas, los pasaba por los labios, los metía y sacaba incitándonos a lamerle los dos dedos que, cada vez estaban mas mojados de saliva, que sensación era estar besándote y chupando tu lengua mientras lamia sus dedos, la misma, creo yo, que te causaba a ti lamer mi boca entera y chupar los dedos de esa chica que tanto estaba elevando nuestra calentura, pero solo era el inicio, pues sus dedos mojados servirían para algo mas que provocarnos, bajo por tu espalda tocándote y pegando por primera vez sus labios a ti, a tu espalda que recorrió con su boca hasta llegar a donde nuestros sexos ya esperaban ansiosos por algo mas que solo roces.

Con sus dedos empapados de nuestra saliva busco tu vagina, la encontró al instante, y mas mojada de lo que ella creía, con esa cualidad tuya de mojar tanto realmente no necesitaba tanta saliva en sus dedos, pero igualmente la uso y desde ahí comenzamos a enloquecer, sentiste esos cuerpos extraños tocando los labios de tu concha en un desliz que suavizaba todo a su paso, pero al mismo tiempo te erizaba la piel entera, sin decir que tus pezones se pusieron tan duros frente a mis ojos que solo atine a meterlos en mi boca y darles movimientos duros con mi lengua, saber, mirar y sentir que una mujer te estaba tocando hasta lo mas intimo me estaba fascinando, pero ver tu reacción proveniente de tu sexo que ya goteaba hasta mojar mis piernas, eso termino de volverme loco, así que no hice mas que amar tu cuerpo, todo lo que a mi me tocaba, porque ella estaba besándote toda la parte baja de la espalda hasta tus nalgas, y todo sin separar sus dedos de tu concha que ya comenzaba a ser penetrada a un ritmo mas fuerte.

Sabia bien como tocar a una mujer, te enloquecía sentir como guiaba sus dedos a tu interior para moverlos con furia dentro de ti y provocarte gemidos de placer puro que estrellabas en mi boca, pero la chica no pararía solo ahí, y nos lo hizo saber cuando tomo mi verga con su otra mano y la guío hasta su boca, comenzó dándole lametazos suaves por todo el tronco hasta llegar a la punta donde sin esperar mas, se la metió entre los labios y chupo con toda su experiencia, tenia sus dedos dentro de ti y su boca comiéndose mi verga al tiempo que tu y yo nos lamíamos, besábamos y tocábamos todo lo que podíamos alcanzar en esa posición, te paso lo mismo que a mi, ver mi excitación te hizo imprimir una fuerza y una calentura a todo lo que me hacías, ahí ambos supimos, que queríamos mas...

Hicimos los movimientos de caderas suficientes para que ella viera lo que necesitábamos, lo entendió a la perfección, pues así, en la misma posición, fue ella quien llevo mi verga hasta hacer contacto con tu vagina, me la tomo por el tronco mientras con su otra mano separaba tus ya empapados labios, nosotros no tuvimos mas que completar el movimiento que habíamos iniciado, yo subí mis caderas mientras tu te dejabas caer hasta entrar mojada y con facilidad en mi fierro caliente que no hizo mas que meterse hasta el fondo de ti, centímetro a centímetro que nuestra invitada guío de principio a fin.

Nuestros sexos comenzaron a chocar y la chica no hacia mas que tocarlos, ponía la palma de su mano en el punto donde tu vagina se comía mi verga para regalarnos una sensación amplificada de roce y placer, Adriana vio directamente la gran capacidad que tienes para mojar tu sexo, observo de frente como empezó a escurrir fluidos hacia mis huevos llenándolos de caliente humedad y dejándolos brillantes de tanto y tanto que emanaba de ti, no dejo pasar ese momento, así como no dejo de subir nuestra temperatura cuando comenzó a frotar mas abajo de donde estaba su mano, pero todo con la intención de recoger todos los fluidos que estaban llegando a mis huevos, pero, de nuevo, solo era el inicio de su movimiento, porque teniendo su mano chorreando fluidos que quito de mis huevos, se los metió a la boca y comenzó a chupar uno a uno dejándolos limpios cada que su lengua terminaba de tragar tus fluidos.

Repitió el movimiento un par de veces mas, cosa que a ti y a mi nos tenia en un deliro permanente, tanto, que cuando se detuvo nos hizo desear que no parara, pero ella tenia mas claro que nosotros lo que seguía, y que seria tan bueno o mejor, se incorporo a tu espalda y dándote un beso en los hombros, se sentó a mi lado en el sillón, apoyo su hombro con el mío y empezó a masturbarse ahí aun lado de nosotros, se rozo la piel desde su cuello, bajando por sus tetas que tenían los pezones durísimos, los apretó y siguió su camino, deslizo por su vientre y llego finalmente a su sexo, se abrió de piernas tanto como era posible y solo atinamos a ver como directamente se metía los dedos en la vagina haciendo sus movimientos mas explícitos, tu y yo la mirábamos sin perder detalle mientras nos cogiamos con impulsos cada vez con menos control, control que casi desapareció por completo cuando la chica se movió para que su pierna izquierda quedara sobre mi vientre, la subió y la apoyo entre tu vientre y el mío, bajo su pierna derecha al suelo y se recostó hacia atrás hasta que nos dejo ver de frente su concha abierta, mojada y penetrada.

Tú enloqueciste con eso y tus espasmos anunciaron tu primer orgasmo de la noche, mirabas mis ojos, mirabas su vagina en plena masturbación y no pudiste mas, cerraste
los ojos y estrellaste un grito en mi boca que te hizo quedar recostada sobre mi pecho, respirabas agitada pero aun así, con el habla entre cortada me pediste mas, te dije que debía cambiar de posición o acabaría en segundos, no quería que mi leche saliera aun, apenas empezábamos, así que moviéndonos fuiste tu quien quedaste sentada en el sillón, Adriana a un lado tuyo y yo de pie frente a ustedes, tome tus piernas y te traje hacia mi, te dejaste hacer por mis manos que te pegaron a la punta de mi verga y quedamos listos para una nueva penetración, pero la chica con un movimiento rápido freno mi verga para acomodarse por completo sobre tu vientre, y apoyando su peso en el sillón metió su cara directamente a nuestros sexos, me miro y dijo "ahora si, penétrala", para acto seguido apoyar su lengua en la entrada de tu vagina, esa penetración será siempre inolvidable.

Empujar mis caderas metiéndote la verga, pero sintiendo su lengua en el medio era delicioso, tu sentías las diferencias también, tu vagina devorando mi sexo, pero no solo mi sexo, porque también sentías como entraba la punta de la lengua de ella, así sentías y reaccionabas a estar siendo penetrada por ambos, ella con su lengua y tu chico con su tronco caliente, la sensación era impresionante, los movimientos por momentos perdían toda coordinación y se convertían en empujones brutales que ella seguía con su lengua y tu con tus caderas, no se cuanto estuvimos así, solo se que mirar tu rostro perdido en placer me llevo hasta el cielo y no pude mas, les dije que acabaría mientras un orgasmo me recorría por dentro con gran fuerza, fue ella quien saco mi verga cuando me escucho y la dirigió a tu panza, ahí comencé a llenarte de leche mientras mis espasmos me hacían vibrar de placer, fueron chorros enormes que te cubrían porque ella los dirigía a tu piel.

Termine de eyacular mirándote a los ojos, sonreías con una sonrisa demasiado especial, me encantaba, me senté al lado tuyo en el sillón y tome tu mano para besarla, por un momento nos olvidamos de la chica, hasta que hizo una pregunta que rompió el silencio, "te tragas su leche?" te pregunto, tu la miraste sin quitar la sonrisa y le dijiste que si, ella no dudo y con un par de dedos que lleno con el liquido en tu panza, los llevo a tu boca para que se los chuparas, y eso hiciste, abriste los labios y dejaste pasar eso que tantas veces habías bebido antes, pero esta vez no era de tus dedos o de los míos, chupabas los dedos de una "extraña", chupaste casi todo, y el resto fue tomado por ella, pero esta vez no lo llevo a tu boca, puso sus dedos en la cabeza de mi verga y bajando del sillón se puso a un costado mío, ni siquiera nos miro cuando hizo desaparecer el semen en su boca.

Me estaba dando una mamada increíble, pero a nosotros no dejaba de parecernos extraño aun estando en esa situación, me estaban dando sexo oral frente a tus ojos, y eso para ambos estaba resultando en un nuevo torrente de emociones que nos hacían aumentar esa calentura que en ningún momento desapareció, pero si la sorpresa ya era grande, solo exploto cuando ella volvió a mirarte y te hizo una seña para que la acompañaras, bajaste al nivel de mi pija y aceptaste lo que Adriana te dirigía a la boca, porque ella no soltó mi verga, tan solo la puso en tu boca para que chuparas mientras ella masturbaba desde mis huevos hasta mi tronco, pero no era solo a mi a quien tenia pensado masturbar, con su otra mano comenzó a acariciarte la espalda, acompañe sus caricias y entre los dos tocábamos con suavidad tu espalda entera, pero seguimos bajando.

Nuestros brazos recorrieron toda su extensión hasta que ambas manos llegaron a tu cola, ahí cada mano tocaba un sitio distinto, ella buscaba tu humedad y yo te acariciaba por encima de la piel en tus nalgas, hasta que fue inevitable no encontrar sus dedos con los míos y dirigirlos hacia tu entrada, así mientras tu chupabas mi verga casi frente al rostro de ella, nuestras manos te masturbaban con una intensidad creciente, la chica dejo un poco mi verga para ir atrás y sincronizar el movimiento de sus dedos con el mío, ella entraba penetrándote al tiempo que yo salía con los dedos mojadísimos en fluidos, y de nuevo, yo te cogia con los dedos que te entraban con una facilidad excitante y ella sacaba los suyos goteando ese liquido cristalino que tanto me enloquece, enloquecido fue como continuo ese movimiento, te vimos las reacciones, los sonidos y gestos que hacías por lo que te estábamos haciendo, ahí decidí ir por mas, me levante dejando con tus tetas contra el sillón para darte un sexo oral que no olvidarías.

Te deje con las rodillas sobre el alfombrado del salón, tu espalda extendida y tus nalgas expuestas y abriéndose para nosotros, ninguno dudo, Adriana comenzó a besar su lado mientras yo te pasaba mi lengua por toda tu cola, tus nalgas abiertas nos dejaban una visión que ninguno resistiría, no tardamos mucho en llegar a tu vagina y darle lengua entre los dos, hicimos el mismo movimiento que hacíamos con nuestros dedos, solo que ahora eran las lenguas que te entraban y salían acompasándose para cogerte, tu escuchabas el sonido y apretabas tus puños sobre el recubrimiento del sillón, dos lenguas chocando entre ellas, humedeciéndose entre saliva y tus fluidos, dos bocas que se pegaban a ti y bebían todo cuanto les dabas de ese delicioso liquido que sale de tus entrañas, era un manjar que nosotros bebíamos y compartíamos con nuestras lenguas.

Yo me fui hacia tu ano que lamí como siempre hago cuando te doy sexo oral, pero esta vez era demasiada lujuria, así que empecé a separarte las nalgas al máximo, empapar tu orificio y meterle mi lengua tan profundo como alcanzaban los movimientos, la chica pareció agradecer haberse quedado con tu concha para ella sola y así te lo hizo sentir, se centro a ti y poniendo sus manos sobre las mías ayudo a abrirte hasta que no podías abrir mas, y de la misma manera que yo, metió de lleno su cara entera para lamerte la vagina desde tu clítoris hasta chocar con mi lengua en tu ano, siguió mis movimientos y te penetro con su lengua, así estabas mi amor, penetrada por ambos agujeros con dos lenguas que solo pedían mas y mas fluidos tuyos.

Empezaste a moverte sin control, el indudable orgasmo estaba por estallar dentro de ti, pero no era uno solo, eran varios que te iban conduciendo al máximo, a ese que te haría gemir, jadear y gritar, sentimos que no aguantarías mas y agregamos nuestros dedos para penetrarte junto a nuestras lenguas, fue instantáneo que sus dedos entraron en tu vagina y el mío en tu ano, que tus pequeños orgasmos derivaron a uno enorme que disfrutamos los tres, gritaste tu placer tan fuerte como no te había escuchado nunca, Adriana se bebió todo porque no se despego de tu concha ni un centímetro durante tus espasmos, y yo te acariciaba el ano con una mano, tus tetas y tu cuello con la otra, el orgasmo fue tan prolongado que no sabría decir realmente cuanto estuviste moviéndote en espasmos sobre nuestras bocas y manos.

Tu cuerpo desfalleció cuando el orgasmo te dejo sin fuerzas, me moví hacia ti para mirarte, sabes cuanto amo mirar tus ojos todo el tiempo, mas aun cuando hacemos el amor, durante y después del orgasmo, te busque la mirada y me la regalaste, preciosa mirada, llena de placer y gozo que me recibió divina, pero no fue lo único, porque me diste un beso fuertísimo que comió mi boca por completo, te apoyaste en mi y te incorporaste para quedar sentados en el sillón, frente a nosotros, Adriana te miraba con una gran sonrisa que tu le correspondiste con un beso calido en sus labios, era la primera vez que besabas en los labios a alguien frente a mi, y que haya sido la mujer que acababa de comerte en un sexo oral riquísimo, solo hizo que mi excitación volara hasta el tope.

Pero no fue lo único que hiciste para dejarme con el asombro a mil, terminaste de besarla y le dijiste, "quiero que me coja, mójasela para mi", mi verga aun seguía parada, pero endureció totalmente al escucharte decir eso, le dabas permiso especifico de chuparme, casi una orden, me gusto porque así y de miles de formas siempre me haces ver que mi verga, como el resto de mi cuerpo, y por supuesto yo... te pertenecen a ti y solo a ti, la chica empezó a lamer mis huevos masturbando mi pija desde la base hasta la punta, recorrió con su mano mil veces hasta que llevo su boca, me chupo sin dejar de mirar nuestros ojos, te miraba para después ver las expresiones que su mamada me regalaban, te acariciaba la pierna en los pequeños momentos que soltaba mi verga y mis huevos, y así, sin avisar, metió lamió sus dedos para llevarlos a tu entrepierna y buscar penetrarte.

Nos masturbaba a ambos, a ti con sus dedos, a mi con su boca, y así nos preparaba para lo que le pediste, para cogerte de nuevo, tus fluidos jamás pararon de correr entre tus piernas, mi verga dura y ahora mojada de su saliva dejo todo listo, te pusiste de pie frente a ella, y así frente a sus ojos descendiste hasta mi verga, todo fue suave pero sin pausas, te dejaste caer sin prisas dejándole nuestros sexos a centímetros de su cara, apoyaste tus manos en mis muslos y tus movimientos empezaron a cogerme con un ritmo que aumentaba en cada parpadeo, Adriana se masturbaba frente a ti pero sin dejar de mirar nuestros sexos uniéndose en una cogida riquísima, ahí le diste la orden que yo se, tanto querías darle a una mujer "chúpanos".

Adriana metió su lengua entre nuestras piernas y lamió con desesperación los sexos que tenia delante de ella, sentíamos su lengua bajar por tu clítoris, lamer mi verga cuando entraba y salía de ti, hasta tocar tu vagina que chorreaba en su cara para terminar su recorrido en mis huevos, nos estaba matando de placer, disfrutábamos tanto que le empezamos a decir cosas calientes, excitantes, le hacíamos ver lo bien que lo hacia y que esta no seria la única vez que estaría con nosotros, ella sonreía y asentía mientras no dejaba de lamernos y meter su lengua en cada rincón que le dejábamos entre nuestros sexos, me hiciste frenar y aun no se porque, pero supe exactamente lo que ibas a hacer, subiste un poco tu cuerpo, sacaste mi verga de tu vagina... y se la metiste a la boca directamente.

Ella chupo mas fuerte que antes, estaban haciéndome gozar entre las dos, solo intentaba compensar lo que hacían bajando mi mano a tu concha para masturbarte con todas mis ganas y después darle de beber los fluidos en mis dedos a esa chica que parecía disfrutar de tus jugos tanto como hago yo, dejo de chupar y en el mismo movimiento puso de nuevo mi verga en tu entrada para que siguieras cogiendo, así estuvimos siendo chupados por ella, porque cuando sacabas mi verga, no siempre se la metía a la boca, algunas veces sacabas mi pija y ella se iba con prisa a lamerte la vagina, te chupaba y relamía sus dedos hasta volver a acomodarnos para coger y coger sin parar.

No paramos hasta que sentimos que estábamos por acabar, te moviste al mismo ritmo que yo metiendo y sacando casi por completo ese fierro que te llenaba hasta el fondo, el control se había perdido en los movimientos para cuando te dije que te acabaría adentro, me respondiste pidiéndome que esperara y acabáramos juntos, contuve al máximo hasta que liberaste mi presión diciéndome en un grito: "Te acabo!"

Los chorros de fluidos que cayeron desde tu concha bañando mi verga y cayendo en mis huevos, eran igual de fuertes que los chorros de semen que yo te estrellaba en lo mas profundo de tu ser, echaste tu cuerpo atrás hasta acostar tu espalda en mi pecho, dejaste tu cara a un lado de la mía, lo que no desaproveche para buscarte un beso caliente para agradecerte tanto placer, Adriana volvió a lamernos, pero esta vez con la perversidad de estar lamiendo unos sexos que están goteando fluidos y leche que no se alcanzaban a contener dentro de tu vagina.

Tu y yo sabemos bien como queda tu vagina cuando te acabo adentro... llena! llena de líquidos que se desbordan en el instante que te saco la verga, la situación estaba al limite del morbo y la perversión, así que cuando le advertiste a la chica y ella solo nos respondió "denme...", el resto fue recibir un sexo oral tan fuerte y caliente que tocaba en lo sucio, mi verga salio de ti dejando correr un río de leche y fluidos que no alcanzaron a llegar a nuestras piernas porque la boca de "nuestra compañera" atrapaba lamiendo todo sin dejar escapar una gota, chupo desde nuestros muslos hasta pegar su boca en tu vagina, y de ahí no se separo mas hasta que tu y yo sentimos que no había mas... se bebió todo!.

Bajaste de mi cuerpo sentándote a un lado mío, nos besamos con pasión, esa pasión que se siente cuando has cumplido una fantasía y no es mas un sueño, sino una experiencia que puedes recordar con placer, la miramos y de nuevo, las ideas eran las mismas, la tome del brazo mientras tu apoyabas tu mano en su espalda indicándole que subiera, subió a la altura de nuestras bocas para dar paso a un beso de tres, tres lenguas relamiéndose los restos de varias acabadas y múltiples orgasmos.

El resto de la noche no fue muy distinta a como habíamos iniciado nuestra fantasía, pero como aun había tiempo y ganas de sobra, nos metimos los tres a continuar... en un baño de tres.