3 de enero de 2013

Un nuevo 3 de Enero

Este es el segundo 3 de enero que es distinto a todos los que yo conocía, es el segundo donde no puedo darte un abrazo y apretarte contra mi con algo mas que cariño y amor, ese algo, ese extra que solo se da, que solo surge y es exclusivo del vinculo entre una madre y sus hijos. Eso que nos une con las madres desde mucho antes que veamos la primera luz de nuestra vida, porque aunque no vemos luz en el vientre materno, si sentimos su calidez, y eso nos une mas allá de cualquier línea temporal o vital que en este mundo se conozca.

Ha sido ya casi año y medio que no estás, tiempo suficiente, y a la vez insuficiente para responder a todas las preguntas del porque te fuiste, o satisfacer los sentimientos de añoranza ante cualquier detalle que surge de la nada, para hacerme recordar el todo que era tenerte a mi lado.

En ese tiempo de suficiencias inconclusas, se que me duele hasta las lagrimas no haberme despedido de ti, quizás eso habría cambiado las cosas mucho, quizá nada seria diferente, de igual forma me pesa no haberte dicho adiós, haberme confesado con el GRACIAS mas grande que en mi corazón haya nacido alguna vez, para decirte lo feliz que fui y soy, de que mi madre fueras tu, de que, de poder o tener que elegir de nuevo, a ojos cerrados te elegiría una y mil veces, y que todo lo bueno que hay en mi, es obra y enseñanza tuya.

Me pesa no haberte dicho adiós, me duele no haberte dicho que podías estar satisfecha, pues hiciste todo bien en tu vida, y que ahora era tiempo de descansar, sabiendo que de tu vida hiciste un ejemplo, y que, de las vidas que creaste, hiciste un orgullo que se ha repartido y multiplicado con el pecho siempre lleno de satisfacción por llevar en nosotros tu firma.

Pero... ¿pero como se despide uno de la persona que le significa todo en la vida? no fue exceso de negación, fue solo la inocencia de una mente, que te creía inmortal, y que dejo la cruda realidad en la parte mas inconciente de su subconsciente, tras la incalculable esperanza de que todo estaría bien, de que podríamos hacer las cosas de siempre, de que todos los 3 de enero podría darte ese apretón, no de fuerza, sino de amor, y decirte ¡felicidades mamá!

Después comprendí que nadie esta preparado para una muerte, y los que dicen estarlo, lo dicen pensando en gente que apenas conocen, en gente que no significa lo que una madre significa para un hijo. No, realmente nadie esta preparado para dejar ir a su ser mas querido, y cuando sucede, simplemente se sigue viviendo, se adapta a las circunstancias, no es que se llene uno de aceptación, mas bien de resignación. También aprendí que nadie desea morir, decía Steve Jobs que: "Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo, quiere morir para llegar allá". Y con eso vino la comprensión que me ha permitido valorar más los momentos buenos, que lamentarme por los momentos malos.

Y con esa comprensión que tanto me ha costado lograr, es con la que me levanto cada día, para encontrarme tu sonrisa, esa que te hacia tan especial, y que aun hoy día te sigue diferenciando de cualquier otra sonrisa que yo haya visto en toda mi vida, esa que me dice que todo estará bien, que reconforta y es capaz de hacer sonreír de vuelta a un hijo, aunque el mundo se estuviera desmoronando a sus espaldas.

Esa misma que conservaste hasta el último momento y con la que te despediste de mí, porque tú si te despediste de mí, con eso, con la sonrisa que hoy me levanta cada vez que mis rodillas caen al suelo, cada que mi sentido se pierde bajo el peso de la cruda pregunta de: ¿porque ya no estás? Y es suplida por la respuesta que hoy es mi filosofía motor... Mientras estuviste nos diste todo... mientras yo esté, daré mi todo para el día en que tú y yo nos volvamos a abrazar, sepa que estoy ahí, orgulloso de todo lo que dejé mientras estuve en este mundo. Tal como tú lo hiciste.

No tenerte a mi lado es algo que jamás voy a superar, pero ya no solo sobrevivo, ya vivo, y es gracias a tu grandeza, demostrada en esta vida y en la siguiente, que viviendo puedo ver con claridad tus enseñanzas y los ojos de la gente que me quiere y me ama, sin tener lagrimas que me empañen la visión y la sensación del cariño que hacia mi es dirigido.

Por mi vida y la vida de los que tú formaste, seré feliz y te haré sentir orgullosa.
Por mi vida y con mi vida... 

¡¡Feliz cumpleaños mamá!!
Estoy orgulloso de ser tuyo.