12 de junio de 2014

Entre delirios y desvaríos (re d re)

Esta entrada es una re edición (la original fue publicada en 2010), y elegí esta porque de entre las ya casi 300 entradas que lleva este blog, y el otro ciento de borradores que tengo por aquí y por allá, solamente hay un puñado de escritos que me gustan sin objeción alguna, y es que no suele gustarme como queda el resultado final de mis textos, pero dentro de ese puñado del cual estoy muy orgulloso, éste escrito es uno al que siempre tendré con amor en mi corazón… siempre.


 Abrázame tan fuerte como yo te tengo entre mis brazos, siénteme como mis sentidos van y vienen de tu cuerpo al mío, trayéndome las chispas que se encienden, brillan y estallan cuando tú estás conmigo. Siénteme como ésta noche yo siento el inicio de algo delirante, algo cargado con una intensidad que no tenía la noche antes de tu llegada, llegada imponente que iluminó y me arropó con los sentimientos más hermosos con los que alguien podría ser acariciado.

Éstas alas que hoy tienen vida te envolverán, pues quiero que sientas la calidez que desprendo gracias a ti, ven, dame tu mano, siente como me acerco a ti mientras mis ojos no tienen más objetivo que los tuyos, ven, dame un beso, cierra los ojos y escucha el sonido de mis alas extendiéndose en todo su esplendor, ven, sube a mis pies y siente mis latidos conforme emprendemos vuelo.

Subimos, aférrate a mí, ¿sientes eso? son mis manos en tu espalda, estrechándote a mí en caricias que se incrustan bajo tu piel, ¿escuchas eso? es mi respiración entrecortada porque mi olfato se deleita con tu esencia féminamente exquisita, ¿palpitas eso? es mi corazón, que se ha pegado a tu pecho y aun así no ha dejado de avanzar porque su destino no es tu pecho, sino tu corazón sin piel de por medio.

Mis brazos te estrechan, mis manos te unen a mí, no mires, solo siente, tus pies han entrado en mis piernas, mi cadera ha entrado en la tuya, mi cintura ha absorbido tus manos, tu espalda ha desaparecido las mías, no mires, solo siente, tu corazón bombea sangre que el mío recibe sincronizando latidos, y así, amoldándose en uno solo, comienza la fusión que desaparece el sístole y diástole dejando paso a un brillo embriagador; no hay más latidos.

No estás en mi corazón ni yo en el tuyo... ambos formamos uno solo.
Mírame, combina la llama de tus ojos dentro de la hoguera que arde por ti dentro de los míos, solo falta una unión... tu boca y la mía.

Sé que saboreas esto, es tu exhalación que se inhalo a través de mi boca, despertando el magnetismo de tus labios que atraen a los míos sin remedio, pero con gran placer. Acepta mis labios, besa mi beso y siénteme resbalar entre tu boca como yo siento tu lengua enredándose con la mía en una danza de curvas, sabores y sensaciones que forjan el nudo perfecto.

Baila conmigo, siente como no hay necesidad de mover un solo músculo pues nuestro cuerpo es uno solo. Siente mis caricias bajo tu piel como yo siento tus manos tocando mi cuerpo a placer. Las sensaciones se multiplican como una corriente que desemboca en la inevitable penetración de tu alma con la mía, siénteme dentro de ti como yo te siento en mí y dejemos que nuestras alas nos arropen en la sensación orgásmica de la fusión perfecta... tú, yo, yo, tú.

“Si Tú, Yo…”

Tú y yo haciendo el amor, bailando mientras atravesamos las nubes y volamos ya sin necesidad de alas, abriéndonos paso con el resplandor que ilumina la noche, como si de rayos de sol estuviera hecho nuestro palpitante orgasmo.

Agotados en la más perfecta calma, flotamos como pluma en caída libre hasta la suavidad de tu cama donde nuestros cuerpos vuelven a ser dos, pero no separados, pues tu aliento chocará contra el mío por una eternidad.

No pienso soltarte hasta el amanecer.
No pienso soltarte ni siquiera en el fin de mi vida.
Porque aún ahí volaremos otra vez... Entre delirios y desvaríos.




- Syd (4 de Octubre de 2010) -